Recopilación de textos narrativos y poesías personales, disfrutad su lectura igual que disfruto yo llevando mis dedos desde su inicio hasta su punto y final.

lunes, 2 de marzo de 2020

De nuestros mares

Son tantos los mares que nos debemos...
yo a ti de lágrimas derramadas en el suelo,
tu a mi de silencios neciamente abultados,
que al final todo este valle se fue secando
y no quedó más que torrentes empedrados.

Son tantos los navíos que quedaron varados..
unos por seguir cantos de sirenas entre las rocas,
otros por huir de la única luz que podría salvarlos,
que al final solo supieron de quebrantos las olas
y no quedó más que un sueño hundido en el barro.

Son tantas las noches de agua salada en los huesos..
sobre los tuyos, brotando de una mirada desgastada,
sobre los míos, atragantando una voz que no decía nada,
que al final sencillamente y sin remedio.. nos ahogamos
y no quedó un lugar donde el salitre no hiriera en los restos





Pablo León Alcaide

domingo, 24 de diciembre de 2017

De un respiro en días exhaustos

Quedate a mi lado al menos un día más,
tan sólo necesito otras siete vidas
para compensarte por todo lo que me das,
por adornar toda mi vida de sonrisas
aún cuando ahí fuera todos los vientos
quieren pintar de cenizas y escombros
cada una de las paredes de nuestra alma.

Quedate aquí, yo cabaré trincheras con mis manos,
desde nuestro hogar hasta más allá de los agravios,
tu pinta esta brecha con el calor de los veranos.
Daremos la patada al reloj, inventaremos los horarios,
y disfrazaremos de primavera los fríos inviernos
para salir al mundo enseñando hasta los hombros,
que todos descubran que no escondemos nada.

Quedate justo donde estás, a un centímetro de mí,
y a la vez a un millón de años luz de años luz
de este mundo perverso y tan lleno de color gris.
mantente a salvo, mantenme con vida siendo tu,
porque ni sogas ni escaleras, es tu mundo interno,
el que me rescata de los fosos más sombríos y hondos
y me llena de luz como el primer rayo del alba.

Quedate como siempre fuiste, hogar de mimbre,
contra viento y marea, contra palos y piedras,
que se dobla pero al que jamás verás partirse.
Eres refugio, eres inspiración aunque no quieras,
la razón por la que crecen y trepan las hiedras:
tratando de alcanzar la flor más bella y radiante,
tratando de acariciar su tez aunque sea un instante.

Quedate como lo has hecho cada día, como un faro que guía
como un libro que apasiona, que ilustra y me ilumina,
o al menos deja que me quede a tu lado, cada noche y cada día,
deja que te acompañe aunque sólo sea toda mi vida...
Happy teen couple holding hands


Pablo León Alcaide

sábado, 9 de septiembre de 2017

De lo que nos queda

De mí solo queda mi nombre, y es algo que nunca me ha gustado,
de mi piel, cicatrices nuevas, y quizás un poco más salado.
de mis huesos, lascas y esquirlas que, como siempre, crujen,
las hojas del calendario hacen mella, me crean y me destruyen.
Y poco a poco confirmo mi sospecha, el problema no es envejecer,
sino hacerlo sólo por inercia y no porque ansíes crecer y crecer.

Sigo escuchando la misma canción, pero ya no es como antes era,
hoy me contempla y ya no es paz lo que infunde por mis venas,
es una plegaria al infinito, un ruego enloquecido y tan desgastado
como un hombre que navega a la deriva y con el timón trabado.
Y aún así vuelvo a escucharla una y otra vez, reinicio y espero
que en algún momento haga su magia, que deshaga todo este enredo.

De mí hay sembrado un jardín en alguna parte de mis pensamientos,
semillas de lo que fui, de lo que intento ser y de lo que siento.
Unas florecerán, otras no mostrarán sus tallos ni una sola primavera,
y las que mostrarán sus pétalos sólo para morir un instante después,
regadas con sal, arropadas con la agreste envoltura de la maleza.
A veces voy allí, contemplo aquel oasis perdido y rompo a llover.

Sigo escribiendo, sigo drenando mi ser por el extremo de mis dedos,
y continúo sintiéndome aliviado a medias, al menos por un instante,
me olvido de la vulgaridad, me quedo aislado con mis pensamientos
en un intento por encontrar el orden sacándolo todo a este escaparate.
Me arrojo ante los focos pero todo en mí parece oscuro, sólo saco en claro
que debo estar perdido, a la deriva en un mar de dudas y lejos del faro.

Todo me sobrepasa y me sobrecoge, todo es demasiado...
¿O será que a cada paso me vuelvo un poco más enano?
Vuelvo a sentirme entumecido, a guardar niebla en los bolsillos
y a cosechar inviernos en cada esquina de mi cuerpo.


Pablo León Alcaide

lunes, 14 de agosto de 2017

Del poder de su mirada

Había algo en su mirada,
no era sólo por sus ojos,
sino por cómo me miraba.

ella podía hacer que estuviéramos sólos
aún cuando nos rodeaba tanta gente,
si parpadeaba, ya los expulsaba a todos,
el universo en silencio y nosotros frente a frente.

Ese era su don, el mayor de sus tesoros:
salvarme de este mundo hostil y deteriorado
y embriagarme de calma por todos mis poros.

Había algo en su forma de mirar,
como si detrás de aquellas pupilas
cualquier cosa pudiera ser especial.

Admito que verla mirar me fascina
como ver a un niño abrir regalos en navidad,
me atrapa como contempla la vida,
el modo en que desdibuja y reescribe la realidad.

Escondía retales mas allá de sus retinas,
los escondía, y los esconde, a decir verdad,
retales de locura y de risas desmedidas.

Porque ella viste mi vida de colores que nunca había imaginado,
ella hace que hasta el día más sombrío se vea iluminado...
Para qué negarlo, ella es el único sol que brilla en mi tejado.
 


 


Pablo León Alcaide

jueves, 8 de junio de 2017

De lo que hacemos, de por qué..


Rompí hasta la última de las esquinas de esta ciudad,
para que ninguna pudiera robarme una última mirada
al bailar de tus cabellos del color de la tierra del edén.

Escondí el horizonte en un rincón mas allá del mar,
que tu figura jamás pudiera reducirse hasta la nada 
y no volviera a vivir otra amarga despedida en el andén.

Cosí una bandera de rendición con los retales de mi cuerpo,
para aquellas noches en que la tormenta se hiciera dueña
de todos los rincones de nuestra casa, enarbolar mis jirones.

Vestí de arena y conchas marinas hasta el último de mis huesos,
para cuando la vida decidiera vestirse de marejada revuelta,
hacerle frente, protegerte con mi alma armada de espigones.

...Por tu sonrisa, ¿Qué no haría yo por tu sonrisa?, ¿Qué no haría una persona por la fuerza que le sostiene en esta vida? ¿Qué no harías tu...? Tu que has dado hasta tu último aliento por sacarme de cada sombra, y un instante después te ví volver a coger aire para regalarme un beso...

No hay nada mejor en el mundo que tener una razón para estar aquí, y tu eres mi mayor razón...


Pablo León Alcaide

jueves, 18 de mayo de 2017

de una redención

Carta de redención, versión 6.2, creo que se oxidaron los versos, que los dedos ya no bailan como antes, pero tenía que decir...
Que has hecho de mi vida un lugar en el que quiera estar, lograste que me sintiera a gusto bajo mi pellejo.
Tenía que decir que haces de este mundo un sitio mejor, algo por lo que merece la pena luchar, que cada día a tu lado es como un oasis en mitad de un desierto de individuos que a menudo tratan de enterrarnos en arena. Tu, tu sonrisa, y esa maldita costumbre de iluminar la habitación cada vez que tus ojos se detienen en los míos...
Tenías que saberlo, que eres como contemplar el sol bajo la lluvia, me has calado muy hondo y aún así lo que me invade es una sensación cálida de vida nueva.
No importa cuantos versos te escribiera, ni cuantos vaya a escribirte, no cabe en ninguna estrofa lo agradecido que me siento, lo vivo que estoy cuando pones tu mano sobre mi espalda y me dices "adelante".
Haces que quiera luchar más allá de mis fuerzas, que me mantenga en pie más allá de mi aguante, y trasnoche más que los lemures... Gracias.

Mas allá del bien y del mal, mas allá de la felicidad o la tristeza, tu me haces encontrar la paz, tu eres la canción de redención que me lleva un poco más lejos...

Sigue brillando, te aseguro que derribaré los muros a cabezazos, que echaré abajo todas las piedras que intenten contener tus alas...


Redemption - Cadena Perpetua (1994)
Pablo León Alcaide

miércoles, 3 de mayo de 2017

De manos y puños (no te rindas)

Decía un antiguo dicho que la mano que te sostiene está hecha de la misma materia que el puño que te golpea, pero que es absolutamente distinta la esencia que esconden mas allá de la piel. Así, cabría preguntarse: ¿Qué vas a hacer con aquello que te está brindando la vida?

A veces la atmósfera se condensa como un lago de miel amarga, cada paso se convierte en un esfuerzo y las pocas manos que aparecen van a parar al cuello, clavando tus pies aún más profundo, y entonces la duda ronda tu mente "¿por qué a todos los puentes de este valle les han brotado aduanas y peajes?". Correrías a toda prisa y vaciarías tus bolsillos en el mostrador para tener alguna vez la misma facilidad, pero sientes que no te queda ni un céntimo de aire en la cartera.
Con los zapatos enredados en la oscura jalea contemplas la meta, ves la luz al final del túnel y una balanza que nada más sopesa que hayas sido capaz de llegar al final, ¿Nadie le habló de los mil caminos que llevaban hasta allí? ¿Nadie le contó sobre la caja negra que recoge cada sendero entre la meta y el pistoletazo de salida? Era un dulce camino hasta que el néctar se hizo brea espinada.

Si, es cierto, te cuesta respirar, y las heridas te escuecen incluso podrías llegar a preguntarte... ¿Merezco intentarlo?
La respuesta es: si, por supuesto, demonios que si! y si unos dedos van a hendirse en la llaga, recuerda.. si sangras es porque estás vivo, y si la soga se estrecha en torno a tu cuello, recuerda.. si te queda aliento, aun puedes gritar un día más.
Así que no abandones, no importa si estás solo, no importa si el camino es una cuesta arriba bajo la lluvia, si estás vivo, tienes la oportunidad de hacer algo más en este mundo, tienes la posibilidad de cambiar las cosas.
Recuerdo a menudo (y otras me obligo a recordar) las palabras de Bob Marley "La gente que esta tratando de hacer este mundo peor no se toman ni un día libre, ¿Cómo podría tomármelo yo?, Hay que iluminar la oscuridad". Sería sencillo hincar la rodilla en el suelo y autoconvencerse de que es lo correcto, pero no estamos hechos para tomar el camino fácil, por más manos que quieran cubrir el cielo, ¿podrías olvidar que el sol sigue brillando más allá?

Lucho porque no me gusta lo que veo, lucho porque si no lo hiciera, mi estancia en este mundo no tendría sentido alguno. quizás no sea el mejor, pero soy testarudo, quizás no sea la solución, pero me niego a ser parte del problema...
Decía Tupac aquello de "No estoy diciendo que voy a cambiar el mundo, pero garantizo que encenderé la llama del cerebro que si lo hará". Quizás no desaparezca todo lo malo que nos rodea, pero ¿Acaso por eso deberíamos dejar que lo devore todo?

A veces ayuda dejar en voz alta los pensamientos, repetirse ante uno mismo.. "puedes, y lo harás".




Pablo León Alcaide