Recopilación de textos narrativos y poesías personales, disfrutad su lectura igual que disfruto yo llevando mis dedos desde su inicio hasta su punto y final.

sábado, 5 de noviembre de 2016

De renglones torcidos

A la sombra de un arbol caído tu amor y el mío van tejiendo su nido, 
a la luz de dos velas consumidas, tus ojos alumbrando mis pupilas,
acostumbrados a recoger carcajadas en un par de tazas desportilladas.

Te miro, sin más suspiro, por todo te admiro, por una sonrisa.. me deshilo,
para hacerme abrigo, por reunirme contigo y decirle a la vida.. que estoy vivo.

Lleno las paredes de versos y notas, de estrofas y rezos, toneladas de papel
que se acumula en esta habitación, para que sobren palabras y falte hueco,
donde no puedan colarse ni aplausos ni abucheos, ni permisos ni disculpas.

Me miras, tras tu sonrisa conspiras, me acechas cuando estoy en la cocina,
y creyéndote invisible te escondes tras las cortinas, pero brillas amor... brillas

Guardo los jirones de cien destinos truncados, de sueños desgastados
por los estrechos pasillos que en este mundo nos han dibujado,
remiendo mis codos y vuelvo a empujar, vuelvo a abrirme paso
entre el gentío de zarzas que pisan mis pies y amarrna mis brazos.

Nos miramos, susurramos, de vez en cuando también gritamos para recordarnos
que somos personas rodeados de humanos, que mientras se enreden nuestras manos
podrán doblarnos, pero jamás quebrarnos...



Pablo León Alcaide

domingo, 30 de octubre de 2016

de mil dolores


Sentí un dolor inmenso, como si todas las ventanas de mi alma se hicieran añicos, sentí crujir las vigas de mis creencias y cómo toda la realidad se desvanecía como un trozo de papel sobre una pila de brasas al rojo... y más allá,  al otro lado del umbral... tus ojos.

Me mirabas como un turista extraviado miraría el techo si entrase por accidente en la capilla sixtina, y yo, incrédulo, contemplaba tu sonrisa, como no se puede mirar otra cosa (pues nada hay tan hermoso en este mundo) y me preguntaba... ¿por qué? Tanta suerte, tanta magia, tanta luz brotando de tus pupilas...

Sentí un dolor inmenso, el dolor más placentero que jamás podría sentir,  mi mundo se hizo trizas y tu levantaste jardines, palacios y bosques de muérdago donde perdernos a propósito. Sentí como si enderezasen todos mis huesos quebrados, y allí, a mi lado, curabas con tus besos cada esquina de mi cuerpo...

A veces la vida duele, y nos hace mal, otras sencillamente nos salva... Yo miro los arcones de mi memoria y descubro que me duele cada instante en que ella no estaba aquí, aún cuando no la conocía, porque mi alma ya sabía que la necesitaba... Y me duele cada te quiero que se traba en mis labios y no alcanza sus oídos, me duele el corazón si no siento sus latidos...

Hiciste trizas mi mundo, solo para hacerme ver que vivía en un desierto, pusiste patas arriba mi madriguera, solo para hacerme ver que mi vida no tenia sentido... sin ti.

Gracias.

Pablo León Alcaide

lunes, 24 de octubre de 2016

De rendir cuarteles

En cada uno de mis suspiros se ha rubricado tu nombre, tus manos, sobre mi piel, redactando la rendición de todos mis sentidos, y en cada bastión de este condado de huesos y cuero,  alzan el vuelo bandadas de gorriones entonando cantares de gesta por cada uno de tus dedos.
En cada una de mis melladas lanzas se enredan tus cabellos, tu rostro, frente al mío, levantando empalizadas en todos los francos de nuestro nido, y en cada esquina de este reino de metro y medio izamos banderas con los jirones de historias pasadas.
Porque tu, solo tu, me haces sentir vencedor cuando me rindo a tu sonrisa, me haces sentir valiente cuando temo perderte...
...Me haces sentir vivo por haber estado muriendo en todo lo que he vivido hasta encontrarte.

Pablo León Alcaide

lunes, 17 de octubre de 2016

de bilidades de la carne

De entre mis atropellados pensamientos, los cuales a la vista está que no respetan apenas un respiro para poder escribir un puñado de líneas, se escapa una idea que ya rondaba por aquí desde hace un tiempo...
¿Por qué los hombres odian a las mujeres? ¿Por qué emergen y se solidifican religiones que ven al sexo femenino como la causa de todos los males?

Por miedo, digo yo, por sentirse vulnerables aún bajo todo el manto de arrogancia y prepotencia que identifica a los "inocentes". Si la mujer es el germen de los pecados del hombre.. ¿No será que facilmente se dejan convencer? ¿ No será que queremos pecar con esa mujer? Dejemos claro una cosa, una mujer que triunfa entre los hombres no es una "puta", y un hombre que haga lo propio no es un conquistador, corremos a insultar a todo aquello que nos atemoriza, nos volvemos violentos ante lo que nos amenaza... ¿Qué ha hecho la mujer? No me considero en absoluto feminista, y mucho menos hembrista, pero se que mi madre me cargó dentro de ella durante 9 meses, y que después se desgarro  para traerme al mundo... y doy gracias de que unos años antes sedujera a mi padre... Le debo la vida, igual que hoy se la debo también a la mujer que me acompaña en mi día a día y que hace de mi mundo algo estupendo...
Tienen influencia sobre nosotros, es algo innegable, pero ¿Por qué temerlo? ¿Tan débiles nos sentimos que asumimos que harán todo lo que quieran con nosotros? ¿Tan malas son por recordarnos nuestra naturaleza?
Nacidas de la costilla de Adan..  ¿Por qué tanta sumisión? Hombres que se alejan voluntariamente del cariño de una mujer vienen a decirnos que son el mal, predican con su ejemplo que no pueden obtener una posición siquiera igualitaria a la del hombre... Pero todos hemos salido de una mujer, todos le debemos la vida a alguna... sólo por eso ya se merecen el mejor de los tronos...

La sociedad es un organismo que se automutila, mastica cristales olvidando el dolor de vientre la noche pasada..

Pablo León Alcaide

miércoles, 12 de octubre de 2016

De partirse el alma

Me visto despacio, que la prisa ya me sigue el paso,
Abrocho esta camisa que ya lleva demasiados ojales,
Demasiadas ventanas para que entren vendavales,
Me miro al espejo, demasiada barba pero para el caso
Mejor que pinche, que le den a los buenos modales.
En estos días agrestes que no conocen el descanso
Siembro mi piel de espino y puñados de pedregales,
Las aficiones parecen disfrazarse de mero retraso
Y las palabras cada vez más vacías y funcionales.
Todos tienen a la diestra su propia vara de avellano,
pero nadie allana su vereda, nadie endereza sus calles...
Amanece y sigo entero, enteramente hecho de rotos,
Me pregunto cada mañana si la próxima aguja
Vendrá a coser mis retales o a perforarme otro poco.
Apuro el reloj hasta que no me permita más caladas,
Derramo otra línea cargada de mi, repleta de todo
Antes de volver a correr cortinas y abrir ventanas,
De ponerme de cara a las inclemencias partirnos el alma..


Pablo León Alcaide

jueves, 8 de septiembre de 2016

De mi sutil existencia.

Quería existir, sentir que existía, y para eso necesitaba dejar alguna huella en este mundo. Pero no una huella colosal de aquellas que todos quieran eclipsar solo por estar ahí, yo soñaba con una huella sutil, como el sabor del queso viejo en el paladar acompañado de un buen vino, como las caricias después de amarse, sutil como el rayo que se cuela por la ventana y aún tan delgado y tenue te despierta.
 

Agarré un puñado de palabras y las fui alicatando sobre murales de celulosa, "insuficiente", me dije, "las palabras se las lleva el viento", así que decidí llenarles los bolsillos de sentimientos. Zurrones de vida, de pellizcos de mi corazón para anclar sonetos en lo mas profundo de tu alma... versos cálidos arrecostados sobre pozos de café y jirones de historias pasadas.


Quería existir, como aquel inconfundible olor a tierra mojada: que no sabes de donde salió, pero te alegró la mañana..


Pablo León Alcaide

martes, 6 de septiembre de 2016

De temores

mis ojos vacilan, no saben si buscar o evitar,
si descubrir o mantenerse en feliz ignorancia,
pero en el fondo de mi cabeza una agitada voz
murmulla, me impide permanecer tranquilo
-está ahí fuera, mas allá de tu lecho, te vigilan-.

mis manos tiemblan, en vano trato de disimular,
que estoy aterrado, aquí en mi propia estancia,
no quiero salir de mi cama, maldito sea este pavor
que me mantiene aquí atrapado y medio encogido
mas allá de mi lecho todas las sombras me miran.

mi voz consumida, un suspiro que no logro alzar,
pido auxilio, pero mi voz se pierde en la distancia,
es un vestigio de escarcha sobre pétalos de una flor
que se estremece, palidece y se somete ante el frío,
al otro lado de mis labios los tenues susurros expiran.

mi habitación, ahora grande como palacio de un zar,
era pequeña esta mañana, adornada con elegancia,
ahora es un paraje barroco, sombrío y aterrador
donde las sombras danzan y las hay que hacen ruido,
ahí fuera, detrás de mis sábanas, ellas conspiran.

mi corazón, no se detiene por nada, solo quiere gritar,
admito que tengo miedo, que me atrapa esta circunstancia
en la que hasta mi propio pensamiento se torna un traidor
que va haciendo del sereno ocaso mi enemigo más temido.
aquí, mis ideas se escapan para alzarse hostiles y retorcidas


Pablo León Alcaide